Planeando el uso de energía y materiales, cuidando el destino de los residuos para no ensuciar el ambiente y protegiendo los habitats naturales de cada una de las especies animales y vegetales, podremos recuperar un mundo limpio y sano.
Recursos renovables:
El carbón, el petróleo y el gas natural son los combustibles que mueven al mundo. Son altamente contaminantes. En la actualidad se están agotando sus reservas en la tierra. Es necesario aprovechar y explotar el viento, el sol y el agua, fuentes de energía limpia y renovable que la naturaleza nos brinda.

Plantar un árbol:
Donde se cortan árboles o avanza el desierto, la reforestación resulta un gran beneficio para el medio ambiente. Recupera habitats perdidos, mejora la calidad del aire y evita la acción erosiva del viento y la lluvia sobre el suelo.


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